
Las más antiguas Filosofías del hombre y de la vida definen al ser humano no como un ente monotémico, sino como una complejidad multicolor, formada por siete aspectos o facetas, que deben ser equilibrada y manejada por inteligencia para entender y entender-se.
Así, habría en cada ser humano una dimensión fisiológica y corporal, una configuración energética que nos hace mostrarnos con más o menos vitalidad a la hora de afrontar el diario vivir; También tendríamos una dimensión emocional que nos hace más o menos débiles o fuertes a la hora de vivir y una dimensión mental que nos dota de raciocinio.
Junto a estas cuatro primeras dimensiones hay seres humanos que manifiestan unas fuertes dosis de altruismo, que se olvidan de sí mismos para ayudar a otros, y también hay seres humanos con una fuerte capacidad de intuición. Por último, la voluntad sería la corona que determina la capacidad real de acción de todos.
Estas siete notas o colores que nos componen son también parte fundamental de los personajes dramáticos: ya que estos son tipologias humanas. Trabajar un personaje desde esta dimensión septenaria es una herramienta técnica imprescindible que abre infinitas puertas a la interpretación del artista dramático. El actor necesita comprender qué físico-distinto al suyo es el de su personaje, y porqué no otro; Cual su vitalidad, con qué tipo de energía se mueve, cuál es su estado anímico predominante, las motivaciones últimas de su conducta, sus aspiraciones y capacidad de sacrificio.. etc.
La Constitución Septenaria del hombre y del Universo es también, la del personaje, un precioso mapa en el que moverse e investigar como artistas dramáticco…
Así, veríamos que por ejemplo una Julieta es un personaje tremendamente emocional, de manera que el resto de sus facetas están de alguna manera subyugadas a sus emociones, su gestualidad sería más o menos vertical en función de sus trama con Romeo. Don Quijote, es un personaje con una Mentalidad Superior y altruista, predominado las gestualidades de mirada al cielo y pies tendentes a ir de puntillas, El Avaro de Moliere es alguien con una mente racional muy desarrollada, siempre calculando, atribuyendo intrigas, lo cual determina una forma de mirar agitada y desconfiada-cejas muy arqueadas- .
Sólo por poner ejemplos, porque hay millones de posibilidades en cada caso, en todo personaje hay una faceta de las siete que predomina, y que de alguna manera influye y determina todas las demás….
Y por otro lado, cada personaje no es unidireccional, sino que tiene varias facetas que deben estar en la composición final del personaje, y de forma inteligente, creible, fluida. De manera que el artista dramático es alguien que trabaja con su dimensión septenaria continuamente, descubriendo a través de los personajes posibilidades insospechadas de sí mismo….
Continuará……..
Sani